Casi siempre tomamos como un sacrificio el hecho de cuidarnos en las comidas, cuando, por el contrario, debería ser un plan de vida que nos permita una mejor existencia.
Los especialistas sostienen que las generaciones actuales han aprendido a comer mejor conforme pasan los años, aunque todavía falta mucho al respecto.
Aún hoy solemos asociar el hecho de cuidarnos con sacrificio y el de comer sin límites con el placer.
Pero uno debe saber qué le conviene comer y qué no, así como qué proporciones o qué cantidades le irán mejor en función de su sexo, edad, talla o actividad física.
Dieta no es lo mismo que régimen, el cual tiene, ciertamente, una connotación restrictiva. La dieta es simplemente un plan de vida para mantener la armonía de un sistema, tal como la definió hace dos mil quinientos años Hipócrates.
Hoy, pese a todo, seguimos comiendo hasta después de hartarnos y mucho tiene que ver en esto nuestra mente. Los problemas y la ansiedad interpretada como hambre son muchas veces responsables de dicha situación.
En ese marco, una considerable cantidad de individuos, tanto hombres como mujeres, sufren trastornos alimentarios, o sea enfermedades originadas por un comportamiento obsesivo relacionado con la comida.
Son más frecuentes en mujeres, pero cada vez más aumenta el número de hombres que padecen este tipo de desórdenes. En tal contexto existen componentes psicológicos como inseguridad, depresión, ansiedad o relaciones conflictivas.
Pero también hay causas físicas, por caso el conflicto con los cánones de belleza que la sociedad actual establece. Esto lleva a que las personas adopten un comportamiento obsesivo con su imagen alterando su propio metabolismo.
Quien sufre de un trastorno de la conducta alimentaria se da cuenta de que su vida comienza a girar alrededor de la comida, planeando qué va a comer, cómo evitar comer o cómo compensar lo que ha comido.
Esta preocupación por alimentarse puede parecer la única forma de manejar el estrés o la incertidumbre, generando una gran confusión, inclusive daños reales al cuerpo.
La comida es una parte esencial de la vida, pero cuando una persona se encuentra bajo estrés, el apetito y la forma en que considera la comida muchas veces se ven alterados.
Es de suma importancia encontrar un sano equilibrio, de tal manera que pueda lograrse un adecuado balance para la salud y el bienestar físico integral a través de dietas, ejercicios y prácticas saludables.
Aún hoy solemos asociar el hecho de cuidarnos con sacrificio y el de comer sin límites con el placer.
Pero uno debe saber qué le conviene comer y qué no, así como qué proporciones o qué cantidades le irán mejor en función de su sexo, edad, talla o actividad física.
Dieta no es lo mismo que régimen, el cual tiene, ciertamente, una connotación restrictiva. La dieta es simplemente un plan de vida para mantener la armonía de un sistema, tal como la definió hace dos mil quinientos años Hipócrates.
Hoy, pese a todo, seguimos comiendo hasta después de hartarnos y mucho tiene que ver en esto nuestra mente. Los problemas y la ansiedad interpretada como hambre son muchas veces responsables de dicha situación.
En ese marco, una considerable cantidad de individuos, tanto hombres como mujeres, sufren trastornos alimentarios, o sea enfermedades originadas por un comportamiento obsesivo relacionado con la comida.
Son más frecuentes en mujeres, pero cada vez más aumenta el número de hombres que padecen este tipo de desórdenes. En tal contexto existen componentes psicológicos como inseguridad, depresión, ansiedad o relaciones conflictivas.
Pero también hay causas físicas, por caso el conflicto con los cánones de belleza que la sociedad actual establece. Esto lleva a que las personas adopten un comportamiento obsesivo con su imagen alterando su propio metabolismo.
Quien sufre de un trastorno de la conducta alimentaria se da cuenta de que su vida comienza a girar alrededor de la comida, planeando qué va a comer, cómo evitar comer o cómo compensar lo que ha comido.
Esta preocupación por alimentarse puede parecer la única forma de manejar el estrés o la incertidumbre, generando una gran confusión, inclusive daños reales al cuerpo.
La comida es una parte esencial de la vida, pero cuando una persona se encuentra bajo estrés, el apetito y la forma en que considera la comida muchas veces se ven alterados.
Es de suma importancia encontrar un sano equilibrio, de tal manera que pueda lograrse un adecuado balance para la salud y el bienestar físico integral a través de dietas, ejercicios y prácticas saludables.
Tomado de la revista: Familia Cooperativa (Mayo)
Mayo 19, 2008 at 12:41 am
Prueba

Mayo 19, 2008 at 1:42 am
Hi Sandra
Probando me encantó, hay que mantenerse en forma
Muy bueno tu blog
Beso
Junio 2, 2008 at 10:44 pm
Antes que nada, muchas felicidades a mi querida amiga Eli por este blog… muy buena idea Eli, estoy segura de que con tantas amistades que tienes, esto se va a poner buenísimo!
Respecto a la alimentación para mantenernos bien, la clave está en saber balancear lo que comemos y eso se logra yendo con una buena nutrióloga para que nos guíe, en caso de que no sepamos.
Besitos